jueves, 21 de junio de 2018

LA NOCHE DE SAN JUAN EN ALMERÍA. TRADICIÓN, MAGIA Y LEYENDA.



Cada año, en la víspera de San Juan, la magia hace acto de presencia inundando cada rincón de la geografía almeriense para dar la bienvenida al verano. Desde Adra a Pulpí, el litoral se ilumina con la refulgente luz del fuego, haciendo posible vislumbrar la silueta de nuestra provincia desde el cielo. Miles de almerienses, siguiendo esta tradición de tintes ancestrales y paganos, toman las playas para bañarse a partir de medianoche, cuando según la creencia popular hay que lavarse la cara para atraer la salud y la belleza durante el resto del año.

Pero aparte del agua, el fuego adquiere un papel muy importante durante la noche de San Juan. El aire, impregnado con el inconfundible olor de esta celebración, el de las brasas, inunda nuestros pueblos y ciudades. Las playas se llenan de hogueras alrededor de las cuales se reúne la familia y amigos en una velada única. Los más superticiosos tendrán que saltar el fuego tres veces para ahuyentar a las malas energías. También es frecuente quemar lo viejo, o en el caso de los estudiantes, los apuntes del curso que acaba de terminar en un intento de purificación y renovación. Existen otros rituales dignos de la brujería más experimentada en los que se utilizan plantas o velas y que solo podrían ser llevados a cabo durante esta noche cargada de magia y misterio.


Espectáculos pirotécnicos, sardinadas, moragas, conciertos, mercadillos artesanales y fiestas completan las posibilidades que ofrecen los distintos municipios del litoral almeriense para celebrar el solsticio de verano. Pero esta celebración no queda relegada a los ambientes de arraigo marinero. En los pueblos del interior de nuestra provincia también se celebra la noche de San Juan por todo lo alto. En localidades como Abla esta noche es conocida como la del agua. Los vecinos se echan agua entre ellos tratando de que el resto del año sea rico y abundante. Ritos parecidos son frecuentes en otras localidades, en las que los vecinos se bañan en acequias o piscinas. También son frecuentes las  hogueras, por ejemplo las del Barrio de las Zorreras de Huercal de Almería, e incluso las verbenas, como la que organiza Senés.

Pero la mágica noche de San Juan también deja espacio para la leyenda. Se cuenta que justo a las doce de la noche, junto al pilar de la torre de la Catedral de Almería aparecerá ante el allí presente un personaje de reducida estatura vestido con chilaba blanca y acompañado por un fornido e imponente gigante de tez negruzca y un solo ojo en su rostro. Estos peculiares personajes nos guiarán hasta la desaparecida torre de Arcas (que se situaba en las inmediaciones del Hotel La Perla), donde veremos a la bella princesa mora Galiana inmersa en su eterno letargo. Si hacemos un mínimo ruído o hablamos, la princesa cautiva despertará y quedaremos allí presos para la eternidad. Otra versión cuenta que si osamos entrar en dicha torre contemplaremos un gran tesoro compuesto de joyas y monedas. Si actuamos con celeridad podremos llevarnos algo, de lo contrario, si la codicia nos posee, quedaremos encerrados junto con Galiana para siempre, a menos que otro inocente transeúnte acepte la invitación, rompiéndose así el hechizo. Otra variante situa esta leyenda en la Alcazaba, sustituyendo la torre de Arcas por un encantado palacio repleto de tesoros que aparecerá de forma evanescente en unos montes cercanos.


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