sábado, 11 de febrero de 2017

GALIANA, la Odalisca de Almería


Aprovechando que se acerca la romántica festividad de San Valentín*, en almeriaesbella podrán conocer una leyenda de amor muy almeriense, y es que esta historia se cuenta que sucedió en la alcazaba, allá por el siglo XI. *(Se dice que San Valentín se encuentra enterrado en la Catedral de Almería. Si quiere más información pinche aquí).

Hubo un rey en la Taifa de Almería llamado Almotacín, el cual había accedido al trono en 1051. Este era un buen rey, de hecho, durante sus cuarenta años de  reinado, Almería vivió una gran época de esplendor y riqueza.

Almotacín vivía en un palacio, en lo más alto de la Alcazaba, donde poseía un harem con varias mujeres. Entre estas, había una que era su preferida, Galiana, la cual poseía unos bellísimos ojos verdes y una hermosa melena de cabellos dorados, que se solía peinar desde el alféizar de su ventana, mientras observaba los jardines del palacio y la ciudad de Almería, bañada por la inmensidad del Mar Mediterráneo.

En una ocasión, un preso cristiano que había en las mazmorras de la Alcazaba la vio al pasar junto a la ventana de la celda, quedando prendado al instante de ella. Este, enamorado de ella, la cual era su única ilusión, dedicaba desde las mazmorras durante el día y la noche cantos y poesías suplicándole amor. Con el paso del tiempo, Galiana también se enamoró locamente del preso, al que nunca había visto, lo que hizo que esta descuidase al rey, que notó que le daba menos cariño.

Un día, Galiana, decidió atreverse a conocer al preso y convenció a los soldados para que estos le dejasen ir cada noche a las mazmorras a yacer junto a su amado. Pero al poco tiempo, Almotacín se enteró de que su esclava preferida le estaba siendo infiel con un preso cristiano.

En cuanto Galiana supo que el rey se había enterado, decidió fugarse con su amado, anudando decenas de velos de seda para poder descender desde la torre del cautiverio hasta el barranco de la hoya, situado a los pies de la alcazaba almeriense. Pero mientras el preso se deslizaba por la improvisada cuerda que le daría la ansiada libertad y amor, fue descubierto por los centinelas y temiendo volver a ser encarcelado en la fría celda decidió arrojarse al vació, muriendo a los pies de las murallas de la fortaleza.

Galiana contempló todo el trágico suceso desde su ventana, desde el cual tantas veces había escuchado los cantos y poemas dedicados por su amado preso, que ahora estaba muerto. Desde ese momento, Galiana no dejó de llorar y al poco tiempo murió de pena sobre el alféizar de su ventana, mientras contemplaba con la mirada perdida las hermosas vistas.

Se cuenta que en las noches de verano y de luna llena se puede escuchar cantar al preso cristiano suplicándole amor a Galiana...          ...aunque otros menos románticos dicen que se escucha el desolado llanto de la joven.

 El mirador de la Odalisca, (que recibe el nombre de la protagonista de la historia), últimos restos del palacio del rey Almotacín, donde tuvo lugar la historia.
   Murallas de la Alcazaba desde el barranco de la Hoya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario