sábado, 13 de febrero de 2016

SAN VALENTÍN, enterrado en la Catedral de Almería


 San Valentín, patrón de los enamorados.

Según la leyenda, San Valentín fue un sacerdote romano que vivió a finales del siglo III. Este predicaba la palabra de Dios y casaba a soldados en secreto, lo cual estaba prohibido, ya que se decía que estos rendían menos en el campo de batalla. El sacerdote terminó siendo descubierto y fue encarcelado y obligado a renunciar a su fe cristiana. El carcelero vio que Valentín era un hombre sabio por lo que decidió llevarle a su hija Julia para que recibiese lecciones. Esta era ciega. Valentín le enseñó a Julia la fuerza de la fe cristiana y esta pidió recuperar la vista. Según la leyenda, una misteriosa y milagrosa luz iluminó la celda, recuperando Julia la visión al instante. Antes de ser ejecutado (14 de Febrero) Valentín le envió una carta a Julia, pidiéndole que mantuviese su fe, La carta estaba firmada: de tu Valentín.

Al no estar demostrada esta historia, la Iglesia Católica la eliminó de su calendario litúrgico en 1969. 

EL SAN VALENTÍN ALMERIENSE

En el año 1965, con la reorganización del archivo de la Catedral de Almería apareció un testamento de 1782, de Vicente González, Arcediano de la Catedral, en el que se expresaba el deseo de donar a la Catedral de Almería el cuerpo de San Valentín Mártir, junto con todas las joyas de este. También se hacía entrega de un vaso que contenía la sangre del santo. El cuerpo de San Valentín fue traslado desde el cementerio de San Ciriaco de Roma hasta nuestra capital, donde fue enterrado en 1782 en la Capilla de San Indalecio de la catedral almeriense.

En ese testamento también se expresaba el deseo de que se realizasen ceremonias en su honor durante su festividad. Al parecer, el cuerpo de San Valentín se exponía en el interior de una urna de cristal los días 14 de Febrero y 15 de Mayo (este último, día de San Indalecio, patrón de nuestra provincia). Se cree que el cuerpo del santo fue enterrado en el claustro de la Catedral durante la Guerra Civil (1936-1939) para protegerlo de una posible destrucción.

Con el descubrimiento en 1965 del mencionado testamento, el Obispo de aquella época, Alfonso Ródenas García animó a que se celebrasen algunas ceremonias en honor a San Valentín: una misa en la catedral, reparto de claveles bendecidos por la ciudad y hasta la inauguración de un monumento en el Parque de José Antonio. En 1969, esta festividad fue eliminada del calendario de la Iglesia Católica, ya que no estaba demostrada la existencia del santo, por lo que se dejaron de celebrar estos actos en Almería.

Catedral de Almería
 Claustro de la Catedral almeriense, donde podría estar enterrado el Santo.

Pero nuestro San Valentín no tiene porque ser el famoso Valentín, patrón de los enamorados (que según la leyenda se encuentra en la Basílica de Terni), lo más seguro es que sea alguno de los mártires de nombre Valentín que morirían martirizados en Roma.

 Monumento a San Valentín en la Plaza Campoamor de Almería.



 

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